Devocionales

Hola Nuevamente,

Bienvenidos a esta sección donde trataremos temas de nuestra vida Espiritual, decidí incluir esta sección por que es imposible no darle un espacio a Dios en esta página,  Èl es quien me ha permitido llegar hasta este momento de mi vida, con lo que estoy inmensamente agradecida.

Quiero contarles que nada ha impactado mi vida tanto como haber conocido al Señor Jesucristo, el único en el cual hay salvación.

El mensaje es claro:

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6 

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4:12 

Si aún no conoces a Jesucristo, voy a dejar el Link de la BBN en el cual podrán hablar con una persona que les ayudará de inmediato.

http://www.bbnradio.org/wcm4/spanish/Radio/Chat/tabid/3334/Default.aspx

1. Para nuevos Creyentes

Salvación es una palabra bíblica. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). Lo siguiente le ayudará a entender mejor el significado de esta decisión.

Salvación Una persona que se está ahogando grita: “sálvenme”. Una persona que está en un edificio que se está quemando grita: “sálvenme”. ¿Por qué necesito ser salvo? Porque todos somos pecadores. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la Gloria de Dios” (Romanos 3:23). Necesitamos a un Salvador. Así que cuando usted pidió que Jesucristo viniera a su vida, él le salvó del Infierno eterno.
Seguridad ¿Cómo sé que soy salvo? La salvación no se basa en un sentimiento, aunque usted puede experimentar alegría cuando sus pecados fueron perdonados y pasó a ser hijo de Dios. Su seguridad se basa en la Biblia, el libro de las promesas de Dios. Los sentimientos pueden cambiar, pero Su Palabra permanece para siempre. Cuándo usted fue salvo, Dios tocó la puerta de su corazón. Usted abrió su corazón y lo invitó a entrar. El vino a morar en forma del Espíritu Santo y estará con usted hasta que vaya al cielo. Lea 1ª. Juan 5:11-13.
Victoria La victoria no significa que usted nunca pecará de nuevo. Sin embargo, si usted peca, Dios tiene una provisión para que usted obtenga perdón. Cuando peca usted no pierde su salvación, pero usted puede perder su comunión con Dios. Por ejemplo; cuando usted hizo algo malo cuando era niño, no dejó de ser hijo de su padre; sin embargo, usted perdió su relación con su padre hasta que usted confesó su falta. Cuándo usted confesó, su relación se restauró. “Si confesamos nuestros pecados, El (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
Edificar “Edificar” Es una palabra que significa reforzar y construir. Cuando usted lee diariamente la Biblia y memoriza los versículos, usted crece espiritualmente. La Biblia es el alimento espiritual para el alma, como la comida lo es para el cuerpo. Jesús dijo, “…Yo soy el pan de vida, él que a mi viene, nunca tendrá hambre…” (Juan 6:35)
Dirección Cuándo usted recibió a Cristo como su salvador, el Espíritu Santo vino a morar en usted. Es la tercera persona de la Trinidad. Es como esa “vocecita” en su conciencia que le hace sentir pena y dolor por su pecado. Cuando usted peca o hace algo malo, la Biblia dice que el espíritu es “contristado” y le convence de pecado, pero cuando todo está correcto, trae paz. El es también su maestro, para guiarle a toda verdad y ayudarle a entender la Biblia. Aquí están algunos versículos para ayudarle: Salmos 23:2, 31:3 y 139:7-10.

 

3 Cosas que Usted Debe Hacer

  • Lea su Biblia diariamente. Esta es la manera cómo Dios habla con usted.
  • Ore todos los días. Esto es hablar con Dios.
  • Busque una buena iglesia donde se enseñe la Biblia y se predique la salvación. La iglesia es el lugar donde usted se reúne con otros cristianos para confraternizar y animarse en su nueva vida en Jesucristo.

2. El desafió de los 15 minutos.

Leer: Salmo 119:33-40

El Dr. Charles W. Eliot creía que las personas que leen con regularidad obras excelentes de literatura, al menos unos minutos al día, obtienen una valiosa educación. En 1910, compiló selecciones de libros de historia, ciencia, filosofía y arte en 50 volúmenes llamados Los Clásicos de Harvard. Cada serie incluye la guía de lectura del Dr. Eliot, titulada: «Quince minutos al día», y contiene selecciones recomendadas de ocho a diez páginas para cada día del año.

¿Y si pasáramos quince minutos al día leyendo Biblia, la Palabra de Dios? Podríamos decir junto al salmista: «Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia. Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino» (Salmo 119:36-37).

Si dedicamos 15 minutos al día, son 91 horas al año. Pero, no importa cuánto tiempo decidamos leer la Biblia cada día, la constancia es la clave, y el ingrediente esencial no es la perfección, sino la perseverancia. Si perdemos un día o una semana, podemos empezar otra vez. A medida que el Espíritu Santo nos enseña, la Palabra de Dios va de nuestra mente al corazón, y luego, a nuestras manos y pies… y nos lleva más allá de la educación a la transformación.

«Enséñame, oh Señor, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin» (v. 33).

Acudo a ti, el Autor, para que me enseñes mientras leo tu Palabra hoy.

 

Mi pan Diario 2017

3. Todo lo que necesitamos

Leer: 2 Pedro 1:1-11

A menudo, me siento completamente inepto para las tareas que tengo por delante. Ya sea enseñar, aconsejar o escribir, el desafío suele parecer mayor que mi capacidad. Al igual que Pedro, tengo mucho que aprender.

El Nuevo Testamento revela los defectos de Pedro al intentar seguir al Señor. Mientras caminaba sobre el agua hacia Jesús, empezó a hundirse (Mateo 14:25-31). Cuando arrestaron al Señor, negó conocerlo (Marcos 14:66-72). Sin embargo, su encuentro con el Cristo resucitado y el poder del Espíritu Santo le cambiaron la vida.

Pedro entendió que «todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por [el] divino poder [de Dios]» (2 Pedro 1:3). ¡Qué afirmación para un hombre con tantos defectos!

«[Dios] nos ha dado preciosas y grandísimas promesas […], habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia» (v. 4).

Nuestra relación con el Señor Jesús es la fuente de toda sabiduría, paciencia y poder que necesitamos para honrar a Dios, ayudar a los demás y cumplir con los desafíos de hoy. A través de Él, podemos superar nuestras dudas y sentimientos de incompetencia.

Para cada situación, Él nos ha dado todo lo que necesitamos para servirlo y honrarlo.

Padre, gracias por darme todo lo que necesito para servirte y animar a otros.
Mi Pan Diario 2017

4. Sobre la Roca

Leer: Lucas 6:46-49

Una cruz enorme e iluminada se levanta sobre Table Rock, una meseta rocosa que se ve desde mi ciudad. En la tierra aledaña, se construyeron varios hogares, pero, hace poco, los dueños tuvieron que mudarse por cuestiones de seguridad. A pesar de estar cerca del sólido fundamento de esta meseta rocosa, las casas no son seguras. Estuvieron moviéndose sobre sus cimientos, lo cual podría romper caños importantes y acelerar el deslizamiento.

Jesús compara a los que escuchan y obedecen sus palabras con alguien que construye su hogar sobre la roca (Lucas 6:47-48). Estos hogares sobreviven a las tormentas. En cambio, dice que un hogar sin cimiento firme (como las personas que no obedecen su instrucción) no puede eludir las aguas.

En muchas ocasiones, me he sentido tentada a ignorar mi conciencia cuando sabía que Dios me pedía más de lo que estaba dando, por pensar que mi respuesta se había «acercado lo suficiente». Sin embargo, las casas al pie de la montaña movediza me mostraron que estar «cerca» no es suficiente cuando se trata de obedecer al Señor. Para ser como el que construye su casa sobre la roca y soportar las tormentas de la vida que tantas veces nos abruman, debemos obedecer por completo las palabras de nuestro Señor.

Señor, ayúdame a obedecerte con todo mi corazón. Gracias por ser mi roca firme.
Mi Pan Diario 2017

5. Alguien en quien confiar 

Leer: Juan 13:33-35

«No puedo confiar en nadie —sollozó mi amiga—. Cada vez que lo hago, me lastiman». Un exnovio había empezado a esparcir rumores sobre ella. Como le costaba confiar después de una infancia dolorosa, esta traición pareció confirmar que no se puede confiar en nadie.

No sabía cómo consolarla. Tenía razón… es difícil encontrar a alguien en quien confiar plenamente. Su historia me dolió y me recordó momentos de traición inesperados en mi propia vida. La Escritura habla con franqueza sobre la naturaleza humana. En Proverbios 20:6, el autor expresa el mismo lamento que mi amiga, dejando constancia para siempre del dolor de la traición.

Lo que sí pude decirle es que la crueldad de los demás es tan solo parte de la historia. Aunque las heridas que nos infligen son reales y dolorosas, a través de Jesús, el amor genuino es posible. En Juan 13:35, Jesús les dijo a sus discípulos que el mundo sabría que eran sus seguidores debido al amor de ellos. Aunque algunos quizá nos lastimen, también habrá personas que nos muestren el amor del Señor, nos apoyen en forma incondicional y nos cuiden. Al descansar en su amor infalible, podemos hallar sanidad, comunión y el valor para amar a otros como Él nos amó.

Señor, gracias por la sanidad que podemos encontrar en la iglesia. Ayúdanos a compartir este amor con el mundo.
Mi pan Dirio 2017

6. Perfecta Paz 

Leer: Juan 14:25-31

Una amiga me dijo que, durante años, había buscado paz y felicidad. Junto a su esposo, estableció un negocio exitoso y pudo comprar una casa grande, ropa elegante y joyas costosas. Sin embargo, ni estas posesiones ni su amistad con personas influyentes pudieron satisfacer su anhelo de paz interior. Entonces, un día, cuando se sentía deprimida y desesperada, una amiga le contó la buena noticia de Jesús. Así descubrió al Príncipe de paz, y su comprensión de la paz verdadera cambió para siempre.

Después de cenar por última vez con sus amigos (Juan 14), Jesús les habló de esta paz, al prepararlos para lo que pronto sucedería: su muerte, su resurrección y la venida del Espíritu Santo. Al describir una paz distinta a cualquier cosa que el mundo pueda dar, Él quería que descubrieran cómo encontrar una sensación de bienestar en medio de las dificultades.

Más adelante, cuando el Jesús resucitado se les apareció a los aterrados discípulos, los saludó, diciendo: «Paz a vosotros» (Juan 20:19). Ahora podía ayudarlos (y ayudarnos) a entender cómo descansar en lo que Él hizo por nosotros. A medida que lo hacemos, descubrimos una seguridad mucho mayor que nuestros sentimientos tan cambiantes.

Padre celestial, tú nos guardas en completa paz. Ayúdanos a confiar siempre en ti, nuestra Roca eterna.
Jesús vino a traer paz a nuestras vidas y nuestro mundo.
Mi Pan Diario 2017 

 

7. ¿Qué queremos?

Leer: Romanos 8:1-11

«Vi desde un coche tirado a caballos hasta un hombre que caminaba sobre la luna», le dijo el anciano a su nieta. Pero, luego, reflexionó: «Qué rápido pasa todo…».

La vida es breve, y muchos acudimos a Jesús porque queremos vivir para siempre. No está mal, pero no entendemos bien qué es la vida eterna. Siempre estamos esperando algo mejor, y pensamos que está a punto de llegar. Entonces, un día, escuchamos como un eco la voz de nuestro abuelo, al preguntarnos dónde se ha ido el tiempo.

La verdad es que tenemos vida eterna ahora mismo. El apóstol Pablo escribió: «la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte» (Romanos 8:2). Después, afirmó: «Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu» (v. 5). Es decir, nuestros deseos cambian cuando nos acercamos a Cristo. «El ocuparse del Espíritu es vida y paz» (v. 6).

Una de las grandes mentiras de la vida es que necesitamos estar en otra parte, haciendo otra cosa con alguien más antes de empezar a vivir de verdad. Cuando encontramos nuestra vida en Jesús, dejamos de lamentarnos por la brevedad de la vida y empezamos a disfrutarla con Él, desde ahora y para siempre.

Señor, ayúdanos a desear lo que tú quieres.
Para vivir para siempre, debemos permitir que Jesús viva en nosotros ahora.
Mi pan Diario 2017 

8. El llamado de Dios

Leer: Génesis 3:1-10

Una mañana, mi hija le dio su teléfono celular un momento a su pequeño de once meses para que se entretuviera. Menos de un minuto después, sonó mi teléfono, y cuando contesté, escuché su vocecita. De alguna manera, había apretado el número de discado rápido para llamarme, y tuvimos una conversación inolvidable. Mi nieto solo dice unas pocas palabras, pero conoce mi voz y responde. Así que hablé con él y le dije cuánto lo amaba.

La alegría que sentí al escuchar la voz de mi nieto me recordó el profundo deseo de Dios de relacionarse con nosotros. Desde el principio, la Biblia muestra cómo Dios nos busca con afán. Cuando Adán y Eva pecaron al desobedecer a Dios y se escondieron de Él en el huerto, «el Señor Dios llamó» a Adán (Génesis 3:9).

Dios siguió buscando a la humanidad a través de Jesús. Como desea relacionarse con nosotros, envió a Jesús a la Tierra para pagar el castigo de nuestro pecado al morir en la cruz. «Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo […] como sacrificio para quitar nuestros pecados» (1 Juan 4:9-10 NTV).

Qué bueno es saber que Dios nos ama y que quiere que respondamos a su amor a través de Jesús. Incluso cuando no sabemos bien qué decir, ¡nuestro Padre anhela escucharnos!

Padre, gracias por amarme y querer relacionarte conmigo.
El amor de Dios por nosotros se revela a través de Jesús.
Mi Pan Diario 2017

 

9. Posturas del Corazón 

Leer: 2 Crón. 6:7-9, 12-15

Cuando mi esposo toca la armónica en la iglesia, a veces, cierra los ojos. Dice que lo ayuda a concentrarse y aislar las distracciones para alabar a Dios; solo están su armónica, la música y él.

Algunos se preguntan si debemos cerrar los ojos al orar. Sin embargo, como podemos orar en cualquier momento y lugar, puede ser difícil cerrar los ojos siempre; ¡en especial, si estamos caminando, desmalezando o conduciendo un vehículo!

Además, no hay reglas sobre qué posición debemos adoptar al hablar con Dios. Cuando el rey Salomón oró para dedicar el templo que había edificado, se arrodilló y «extendió sus manos al cielo» (2 Crónicas 6:13-14). Arrodillarse (Efesios 3:14), quedarse de pie (Lucas 18:10-13) e incluso postrarse con el rostro al suelo (Mateo 26:39) son todas posturas de oración mencionadas en la Biblia.

Ya sea que nos arrodillemos o nos paremos ante Dios, que levantemos las manos o cerremos los ojos, lo importante no es la postura, sino el corazón. Todo lo que hacemos «mana» de nuestro corazón (Proverbios 4:23). Cuando oramos, que nuestro corazón siempre esté inclinado en adoración, gratitud y humildad frente a nuestro Dios, porque sabemos que están «abiertos [sus] ojos y atentos [sus] oídos a la oración» de su pueblo (2 Crónicas 6:40).

 

Señor, que pueda siempre concentrarme en ti.
La forma más elevada de oración surge de lo profundo de un corazón humilde.
Mi pan Diario 2017

10. Nada es inútil 

Leer: 1 Corintios 15:42-58

En mi tercer año de pelear contra el desánimo y la depresión causados por una movilidad limitada y el dolor crónico, le confesé a una amiga: —Mi cuerpo se está cayendo a pedazos. Siento que no tengo nada de valor para ofrecerle a Dios ni a nadie.

—¿Te parece que no sirve de nada que te salude con una sonrisa o te escuche? ¿Me dirías que no vale que ore por ti o te diga una palabra amable?— respondió tomándome de la mano.

Me acomodé en mi silla y respondí: —Por supuesto que no.

Ella frunció el ceño. —Entonces, ¿por qué te dices esas mentiras? Haces todas esas cosas por mí y por otros.

Le di gracias a Dios por recordarme que nada de lo que hacemos para Él es en vano.

En 1 Corintios 15, Pablo nos asegura que nuestro cuerpo puede ser débil ahora, pero que «resucitará en gloria» (v. 43). Como Dios nos promete que resucitaremos a través de Cristo, podemos confiar en que usará cada pequeño esfuerzo hecho por Él para marcar una diferencia en su reino (v. 58).

Incluso si tenemos limitaciones físicas, una sonrisa, una palabra de ánimo, una oración o una muestra de fe durante la prueba pueden ministrar a los miembros diversos e interdependientes del cuerpo de Cristo. Cuando servimos al Señor, no hay tarea o acto de amor demasiado insignificante.

 

Jesús, gracias por valorarnos y utilizarnos para edificar a otros.
Haz lo que puedas con lo que tengas, y deja los resultados en manos de Dios.
Mi Pan Diario 2017
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les adjunto el link:
 https://nuestropandiario.org/2017/06/nada-es-in%C3%BAtil/

 

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